[fusion_builder_container hundred_percent=»yes» overflow=»visible»][fusion_builder_row][fusion_builder_column type=»1_1″ background_position=»left top» background_color=»» border_size=»» border_color=»» border_style=»solid» spacing=»yes» background_image=»» background_repeat=»no-repeat» padding=»» margin_top=»0px» margin_bottom=»0px» class=»» id=»» animation_type=»» animation_speed=»0.3″ animation_direction=»left» hide_on_mobile=»no» center_content=»no» min_height=»none»][fusion_content_boxes layout=»icon-with-title» columns=»1″ class=»» id=»»] [fusion_content_box title=»Un líder con pecado» backgroundcolor=»» icon=»» iconcolor=»» circlecolor=»» circlebordercolor=»» iconflip=»» iconrotate=»» iconspin=»no» image=»» image_width=»35″ image_height=»35″ link=»» linktarget=»_self» linktext=»» animation_type=»0″ animation_direction=»down» animation_speed=»0.1″]Toda organización aspira en contar con lideres comprometidos con el desarrollo de sus colaboradores, fomentando el trabajo en equipo, fortaleciendo la comunicación, haciendo de la empresa un excelente lugar para trabajar. Sin embargo esto no es tan sencillo, pues por distintas razones, especialmente por temas de actitud, los lideres van cayendo en «pecado», lo cual hace que vaya destruyendo valor al interior de la organización. Revisamos a continuación los principales «pecados» en los que suelen caer los lideres.[/fusion_content_box] [/fusion_content_boxes] [fusion_separator style_type=»single|dashed» top_margin=»40″ bottom_margin=»40″ sep_color=»#2a1596″ icon=»fa-circle» width=»» class=»» id=»»/] [/fusion_builder_column][fusion_builder_column type=»1_1″ background_position=»left top» background_color=»» border_size=»» border_color=»» border_style=»solid» spacing=»yes» background_image=»» background_repeat=»no-repeat» padding=»» margin_top=»0px» margin_bottom=»0px» class=»» id=»» animation_type=»» animation_speed=»0.3″ animation_direction=»left» hide_on_mobile=»no» center_content=»no» min_height=»none»][fusion_content_boxes layout=»icon-with-title» columns=»1″ class=»» id=»»] [fusion_content_box title=»Los 7 pecados» backgroundcolor=»#efefef» icon=»» iconcolor=»» circlecolor=»» circlebordercolor=»» iconflip=»» iconrotate=»» iconspin=»no» image=»» image_width=»35″ image_height=»35″ link=»» linktarget=»_self» linktext=»» animation_type=»0″ animation_direction=»down» animation_speed=»0.1″]1.- AVARICIA. ¿Conoces algún líder en tu organización que su prioridad está en conseguir riqueza, status y protagonismo?. Este pecado destruye el compromiso de los colaboradores.
2.- LUJURIA. Se caracteriza porque el Líder se ocupa de promover proyectos en los que su vanidad se vea satisfecha aunque no tengan un sentido racional para la organización. Este pecado desvía del rumbo correcto a la organización.
3.- IRA. El directivo no ejerce ningún control sobre sus emociones y descarga su cólera sobre sus colaboradores. Este pecado atemoriza a los trabajadores, hunde la iniciativa, convierte a la organización en un lugar detestable.
4.- GULA. Se origina cuando el directivo intenta acaparar todas las funciones. Necesita estar involucrado en todas las decisiones y estar continuamente informado de todo lo que ocurre, por lo que nunca descansa ni desconecta. Este pecado no deja desarrollar a los colaboradores, no deja asumir nuevos retos.
5.- SOBERBIA. En los altos directivos ocurre con frecuencia que el orgullo sano se convierte en soberbia, con los riesgos que conlleva, al considerarse por encima de los demás y no querer aceptar opiniones ajenas. Este pecado genera distancia entre los lideres y sus colaboradores, destruye la comunicación.
6.- ENVIDIA. También cuando no promocionan a los profesionales brillantes para evitar que sus limitaciones sean más evidentes u oculta información importante en lugar de compartirla con su equipo. Este pecado desmotiva a los colaboradores, disminuye el compromiso e incrementa la rotación externa.
7.- PEREZA. En este caso los directivos se muestran apáticos y no hacen su trabajo. No prestan atención, no comunican, ni manifiestan ningún interés por conocer las necesidades de su equipo. Se centran en sus intereses personales y con frecuencia en intereses fuera del ámbito laboral. Este pecado deja aislados a los colaboradores, sin liderazgo, sin orientación, solo apagando incendios. [/fusion_content_box] [/fusion_content_boxes][/fusion_builder_column][/fusion_builder_row][/fusion_builder_container]
